Se nota que El mundo de Rocannon es la primera novela publicada de Ursula, porque el prólogo tiene algunas descripciones áridas y nombres en exceso. Debe tenerse en cuenta que primero se publicó como un relato independiente y luego se usó para dar comienzo a esta historia. Por suerte, no es grave y la trama tarda muy poco en enderezarse. Aunque no está a la altura de Un mago de Terramar, es una obra notable que contiene un gran ingenio. A mí me gustó más que la del mago: la mezcla de ciencia ficción y fantasía, fórmula que se usó en La corona mágica, es mi debilidad.
Voy a hacer lo posible por ser equilibrado, ya que esta novela me entusiasma profundamente. Ursula y Moorcock son mis dos autores favoritos del fantástico. En este caso, por cierto, es más bien ciencia fantástica; pero está mucho más cerca de la espada que de la pistola láser.
Tenemos un universo con innumerables sistemas habitados y una «Liga de los Mundos». A ella pertenece Rocannon, un etnógrafo que investiga el planeta Fomalhaut II. En él conviven varias especies menos avanzadas, pueblos monárquicos que se asemejan a los que suelen aparecer en la fantasía. Yo veo conexiones entre los humanoides que usan monturas aladas y los heroicos caballeros; y entre los que viven en las profundidades y los enanos. También hay unos seres menudos llamados Fiia que recuerdan al clásico mundo feérico. Son transformaciones de los tópicos. Asimismo, la magia está atenuada; se presenta en forma de telepatía y fenómenos extraños propios de estas culturas.
He de añadir que esos humanoides orgullosos y aristocráticos me traen reminiscencias del típico elfo que manifiesta esos rasgos. Serían, por ende, una curiosa mezcla de arquetipos. Y funciona muy bien, al menos para mí.
Las diferentes especies son atacadas por unos visitantes desconocidos que vienen del espacio. Éstos eliminan a los compañeros de Rocannon e invaden Fomalhaut II. La amenaza no es pequeña, así que el protagonista inicia un viaje acompañado por el «caballero» o «elfo» Mogien, amén de otros compañeros, para solucionar el asunto. Por lo tanto, librar al planeta del enemigo es el objetivo, lo que incita a los personajes a emprender el peligroso camino. ¿Lo lograrán? Es complicado porque se trata de un invasor que, gracias a su tecnología, se estableció velozmente y eliminó pueblos enteros.
El viaje de Rocannon y sus compañeros hasta la distante base del enemigo está, como debe ser, lleno de riesgos, los cuales se narran entre párrafos extensos pero ágiles. Pasan muchas cosas en poco tiempo y la lectura es amena, veloz. Yo me sorprendí al percatarme de que la novela sólo me duró un par de días a pesar de dedicarle una hora y pico en cada uno; es decir, unas tres horas en total. Podemos considerar que es breve si estás acostumbrado a leer. Muy buena para tomarse un respiro de algún mamotreto plúmbeo.
No todas las amenazas a las que se enfrenta Rocannon son combates sencillos; también aparecen seres fascinantes e incomprensibles que lo pondrán en verdaderos apuros. Detrás de esos encuentros hay una reflexión interesante sobre lo diferentes que podrían llegar a ser otras especies del cosmos, idea que aparece de manera magistral en Solaris. En El mundo de Rocannon algunas criaturas parecen temibles, pero sus actos son correctos desde su perspectiva. Cualquier intento de imponer la ética ligada a nosotros desembocaría en incomprensión mutua. No existen la maldad o la bondad en sí mismas —son conceptos que se evaporarían si desaparecieran quienes los sustentan—, sino diferentes maneras de entenderlas según la especie. Por eso sería mejor, en ciertos casos, un sano distanciamiento.
Terminado el viaje, se llega a un final que encaja con todo lo anterior. No decepciona. Quizá un aspecto que puede molestar es el nivel de acción: no va in crescendo; no vas a encontrar la clásica cadena de escenas épicas tan habitual en estas obras. A cambio, Ursula opta por introducir un momento que tiñe esa épica con una profunda melancolía. A mí me parece una elección igual de válida, aunque habrá a quien le guste menos.
No se trata de una obra cumbre, pero no la dejes escapar si te gusta esa mezcla de fantasía y ciencia ficción.

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