30 agosto 2026

Bola de dragón: de la Tierra a las estrellas

¿Por qué un anime atestado de entrenamientos y peleas se convirtió en un fenómeno intergeneracional? ¿Por qué Bola de dragón y no otro? En él se usa una fórmula simple: un enemigo poderoso aparece, los héroes entrenan para vencerlo y vuelta a empezar. Visto así, no debería haber alcanzado una popularidad tan vasta; pero contiene elementos que explican sobradamente su ascenso.  

Considero que el carisma descomunal de los personajes es decisivo. Todos ellos, hasta los más secundarios, son carismáticos hasta la médula. Toriyama tiene una gran habilidad para construir personalidades sencillas pero muy atrayentes. Las diferentes estéticas se conjugan con caracteres que se quedan grabados a fuego en la mente del espectador. Krillin, Muten Roshi, Yajirobe o incluso el solitario gato de la torre son fascinantes. Y los antagonistas también me parecen especiales, sobre todo cuando se juega la carta de hacer que colaboren con los héroes o cambien de bando. 

Piccolo, la reencarnación del temible rey demonio, es un paladín de la maldad que casi logra acabar con la vida del protagonista. Sin embargo, se ata sentimentalmente al hijo de Goku y acaba fusionándose con el bondadoso dios de la Tierra, la otra mitad de la que se separó antaño, para formar un nuevo ser que ayudará al bando heroico. Aunque esa idea maniquea de separación entre el bien y el mal es un cliché, sirve para desarrollar a alguien que conquistará al público y proporcionará un contrapeso a la bondad e inocencia de Goku. También se hará algo similar con Vegeta, que pasará de la malicia a la ambigüedad. Y el temible Freezer, sin abandonar nunca su malevolencia, le echará una mano a los héroes en el torneo del poder convocado por Zeno-sama. 

Aunque Vegeta no despertaba mucha simpatía en su creador, el cariño que le profesaron los lectores acabó convirtiéndolo en una pieza fundamental. Si Toriyama hubiese reducido su presencia, nos habríamos perdido a uno de los personajes más amados del anime. Pocas cosas suscitan más emoción que un poderoso villano reformado. Por eso algunas personas prefieren a Vegeta antes que a Goku. Ahora ambos son inseparables; mantienen una curiosa relación de amistad y rivalidad que los ayuda a crecer.

Conseguir que los personajes sean tan queridos es un logro, pero no explica por sí solo ese éxito inconmensurable. El segundo elemento que me parece relevante es la estética al servicio de un mundo rico en detalles. Toriyama tiene un estilo muy reconocible y atrayente. Queda perfecto para presentar esa otra Tierra donde se mezcla lo tecnológico de las urbes con lo fantástico del exterior, donde pululan dinosaurios, seres metamorfos o demonios. Asimismo, pueden hallarse objetos mágicos y las codiciadas siete esferas del dragón, las cuales otorgan un deseo en cuanto son reunidas. 

Personalmente, me gustaba más la serie durante el comienzo, cuando Goku era un niño y exploraba los alrededores bajo la influencia del clásico Viaje al oeste. Luego la construcción del mundo queda supeditada a ofrecer combates desmesurados, a enfrentar poderes masivos. Aunque el universo se sigue ampliando con el conocimiento divino —los dioses y sus propios universos entran en juego—, el objetivo pasa de la exploración y la aventura a buscar el combate definitivo. Para ser justos, hay que añadir que ese espíritu aventurero se recupera en GT y Daima. Es significativo que Goku vuelva a ser un niño en ambas. 

Y llegamos al tercer elemento que cocinó esa fama: el mensaje. Toriyama le da a Goku un inicio similar al de Superman, ya que sus padres alienígenas lo envían a la Tierra. En ella, un golpe en la cabeza cambia su naturaleza violenta y se deja cuidar por Gohan, su abuelo adoptivo. Se supone que Goku era un guerrero de clase baja que debía conquistar el planeta, pero pasa a formar parte de él y su gente. No tarda en convertirse en un luchador extraordinario que participa en el célebre torneo de las artes marciales junto a su compañero Krillin. Más adelante, esa competición será testigo del paso de Goku a la edad adulta: descubrimos en ella el crecimiento de su cuerpo después de una larga ausencia, y poco después se enfrenta a la que será su futura esposa. El cambio físico se suma así a un rito de madurez, el cual también contempla la dura prueba de enfrentarse a Piccolo.  

El punto de inflexión, el momento que realmente hace inmensa a esta serie, que la lanza hasta el infinito, es cuando Raditz llega a la Tierra para encontrarse con Goku, su hermano perdido. Ahí la trama se expande hacia las estrellas, Goku descubre su procedencia y decide permanecer en el único hogar que ha conocido en su vida. Lucha con Raditz, con su verdadero origen, y gracias a Piccolo logra derrotarlo a costa de su propia vida. Sin embargo, ni siquiera la muerte lo detiene: entrenará en el otro lado hasta resucitar más adelante para enfrentarse a Nappa y Vegeta, dos saiyajines que invaden la Tierra. Se deshace del primero con suma facilidad; pero Vegeta es un guerrero de clase alta, un tipo que forma parte de la élite, y se lo pone difícil. Aun así, Goku no sabe nada de clases y talentos: él está ahí para defender el planeta; está más allá de la estructura social construida por los saiyajin; ni la conoce ni le interesa. Y logra herir el orgullo del príncipe Vegeta con la nueva técnica que le enseñó el Kaio del norte. 

El origen de una persona no determina su valía.  

Esa idea volverá a mostrarse de manera obvia mucho más tarde, al finalizar un digno enfrentamiento entre Goku y el dios de la destrucción Bills: «Solo porque es un dios, no tiene el derecho de decidir el límite de una persona», dice un Goku vencido que hizo todo lo posible por estar a la altura. Y lo estuvo, porque muy pocos mortales habrían resistido tanto. 

Lo que caracteriza a Goku es la perseverancia y el progreso constantes; no deja de evolucionar durante todo el anime. Hay una promesa implícita de mejora que produce una explosión catártica cuando llega. El público desea que Goku, ese amigo humilde que nos acompañó desde la infancia, vuelva a romper los límites; desea que un guerrero anónimo de clase baja ascienda al cielo de los dioses y se codee con ellos. Hay una grandeza innegable en la trama. Por eso la última serie, Dragon Ball Super, acaparó las miradas de internet durante sus últimos capítulos. La baja calidad de animación que tuvieron algunas partes no supuso un fracaso porque este universo, estos personajes, son nuestro hogar y nuestros amigos. ¿Quién no soñó alguna vez con viajar sobre la nube Kinton para hacerle una visita al maestro Roshi en su pequeña casa? 

Tras más de cuatro décadas desde su nacimiento, Bola de dragón es un auténtico hito cultural: videojuegos, películas, series, cómics, fanfics con millones de visitas. Incontables humanos comparten las aventuras de Goku y han sido inspirados por él. Pregunta a cualquiera que haya crecido con estos personajes y verás cómo se dibuja una sonrisa en su rostro. 

Akira Toriyama no murió. No morirá nunca. 

08 agosto 2026

El mundo de Rocannon

Se nota que El mundo de Rocannon es la primera novela publicada de Ursula, porque el prólogo tiene algunas descripciones áridas y nombres en exceso. Debe tenerse en cuenta que primero se publicó como un relato independiente y luego se usó para dar comienzo a esta historia. Por suerte, no es grave y la trama tarda muy poco en enderezarse. Aunque no está a la altura de Un mago de Terramar, es una obra notable que contiene un gran ingenio. A mí me gustó más que la del mago: la mezcla de ciencia ficción y fantasía, fórmula que se usó en La corona mágica, es mi debilidad

Voy a hacer lo posible por ser equilibrado, ya que esta novela me entusiasma profundamente. Ursula y Moorcock son mis dos autores favoritos del fantástico. En este caso, por cierto, es más bien ciencia fantástica; pero está mucho más cerca de la espada que de la pistola láser. 

Tenemos un universo con innumerables sistemas habitados y una «Liga de los Mundos». A ella pertenece Rocannon, un etnógrafo que investiga el planeta Fomalhaut II. En él conviven varias especies menos avanzadas, pueblos monárquicos que se asemejan a los que suelen aparecer en la fantasía. Yo veo conexiones entre los humanoides que usan monturas aladas y los heroicos caballeros; y entre los que viven en las profundidades y los enanos. También hay unos seres menudos llamados Fiia que recuerdan al clásico mundo feérico. Son transformaciones de los tópicos. Asimismo, la magia está atenuada; se presenta en forma de telepatía y fenómenos extraños propios de estas culturas. 

He de añadir que esos humanoides orgullosos y aristocráticos me traen reminiscencias del típico elfo que manifiesta esos rasgos. Serían, por ende, una curiosa mezcla de arquetipos. Y funciona muy bien, al menos para mí. 

Las diferentes especies son atacadas por unos visitantes desconocidos que vienen del espacio. Éstos eliminan a los compañeros de Rocannon e invaden Fomalhaut II. La amenaza no es pequeña, así que el protagonista inicia un viaje acompañado por el «caballero» o «elfo» Mogien, amén de otros compañeros, para solucionar el asunto. Por lo tanto, librar al planeta del enemigo es el objetivo, lo que incita a los personajes a emprender el peligroso camino. ¿Lo lograrán? Es complicado porque se trata de un invasor que, gracias a su tecnología, se estableció velozmente y eliminó pueblos enteros. 

El viaje de Rocannon y sus compañeros hasta la distante base del enemigo está, como debe ser, lleno de riesgos, los cuales se narran entre párrafos extensos pero ágiles. Pasan muchas cosas en poco tiempo y la lectura es amena, veloz. Yo me sorprendí al percatarme de que la novela sólo me duró un par de días a pesar de dedicarle una hora y pico en cada uno; es decir, unas tres horas en total. Podemos considerar que es breve si estás acostumbrado a leer. Muy buena para tomarse un respiro de algún mamotreto plúmbeo. 

No todas las amenazas a las que se enfrenta Rocannon son combates sencillos; también aparecen seres fascinantes e incomprensibles que lo pondrán en verdaderos apuros. Detrás de esos encuentros hay una reflexión interesante sobre lo diferentes que podrían llegar a ser otras especies del cosmos, idea que se desarolla de manera magistral en Solaris. En El mundo de Rocannon algunas criaturas parecen temibles, pero sus actos son correctos desde su perspectiva. Cualquier intento de imponer la ética ligada a nosotros desembocaría en incomprensión mutua. No existen la maldad o la bondad en sí mismas —son conceptos que se evaporarían si desaparecieran quienes los sustentan—, sino diferentes maneras de entenderlas según la especie. Por eso sería mejor, en ciertos casos, un sano distanciamiento. 

Terminado el viaje, se llega a un final que encaja con todo lo anterior. No decepciona. Quizá un aspecto que puede molestar es el nivel de acción: no va in crescendo; no vas a encontrar la clásica cadena de escenas épicas tan habitual en estas obras. A cambio, Ursula opta por introducir un momento que tiñe esa épica con una profunda melancolía. A mí me parece una elección igual de válida, aunque habrá a quien le guste menos. 

No se trata de una obra cumbre, pero no la dejes escapar si te gusta esa mezcla de fantasía y ciencia ficción. 

01 agosto 2026

Babylon 5

 


Voy a hacer algunos destripes leves. Son instantes que pueden producir un impacto negativo en el espectador —a mí me pasó—, y creo que su conocimiento reduce las posibilidades de que abandone la serie prematuramente. Por supuesto, eres libre de dejar la lectura. Te basta con saber que conviene aguantar hasta el final de la segunda temporada. Si para ese momento no te enganchó, no es tu tipo de ficción. No pasa nada. 

Babylon 5 es una estación espacial donde diferentes especies establecen relaciones diplomáticas, entre ellas la nuestra. Aquí no hay una nave explorando las estrellas; hay, sobre todo, política. Vemos a individuos intentando sobrevivir a la psicología colectiva, al peso dramático que pueden tener ciertas decisiones. 

La primera vez que entré en contacto con la serie fue hace unos diez años: intenté verla, pero abandoné durante los primeros episodios de la segunda temporada. No soporté que cambiasen al comandante de la estación porque tenía mucho carisma y un aura melancólica muy interesante. Su sustituto, además, me resultó genérico, el típico militar elocuente que llega para imponer orden. Tampoco me entusiasmó la promesa incumplida que se hizo con Delenn, la embajadora de una especie llamada minbari. Ésta pasa varios episodios en una crisálida porque va a transformarse, lo cual inyecta una gran expectativa. Es un buen gancho que, por desgracia, se convierte en decepción ante un simple cambio de peinado. Ni siquiera su personalidad evoluciona mucho. Yo esperaba algo más significativo. 

Sé que hay explicaciones de peso para ambos casos, pero no evitan que sean lastres. Ahora bien, el nuevo comandante termina ganándose al espectador y la metamorfosis de Delenn no está tan mal porque conecta con lo que vendrá. No todos los espectadores se molestan con eso. Aun así, es posible afirmar que la serie tiene un momento crítico en el que algunas personas pueden decidir dejarla. Y es una lástima porque luego la calidad sube como la espuma. A mí me hubiese gustado saberlo y por eso lo pongo aquí. 

La primera temporada es buena pero engañosa: da la impresión de que la serie es ligera, episódica, con personajes sencillos. Los dos más llamativos, G'kar y Londo, transmiten poca profundidad. El primero tiene aspecto de villano astuto; el segundo, de recurso cómico para mofarse del imaginario castrense y aristocrático. Ninguno es lo que parece, lo cual irá quedando claro en momentos donde se entreven otras facetas de su personalidad. Para que te hagas una idea, yo empecé teniéndole tirria a G'kar y Londo me resultaba simpático; sin embargo, eso cambió por completo. No sólo dejé de sentir rechazo por G'kar: se convirtió en uno de mis personajes favoritos del género. Hay una escena suya que me parece sublime porque muestra una fortaleza ética extraordinaria: la maldad del otro no justifica la nuestra. 

Pienso que ese par de alienígenas son el alma de Babylon 5; ambos tienen una excelente historia compartida y contradicciones internas que les llevarán por sendas tortuosas. 


Londo y G'kar


Moviéndose entre bambalinas tras esos y otros diplomáticos, se halla el representante de una especie antigua: los vorlon. Su embajador, Kosh, habla de forma críptica y está envuelto en enigmas. Usa un traje orgánico para ocultar su verdadero aspecto. Es una promesa del guión que se revelará en el momento adecuado y será muy satisfactoria, a diferencia de lo que ocurre con Delenn. Los vorlon son mi especie favorita: se alejan bastante de lo humano y el diseño de sus naves me parece genial.

Como no podía ser de otra forma, hay un villano recurrente: Alfred Bester, un telépata que pertenece a una organización con rasgos fascistas. El actor interpretaba a Chekov en la serie original de Star Trek y aquí hace un papel extraordinario. Es uno de esos personajes que se quedan insertados en la memoria para siempre. Tiene diálogos ingeniosos y es capaz de sorprender, amén de ser alguien malvado. Está muy bien construido; es lo contrario de un personaje plano. Sus fortalezas, debilidades e intereses se irán mostrando de manera progresiva. 

Bester no es la única dificultad: además de los inevitables conflictos fronterizos y raciales, las diferentes especies de Babylon 5 se enfrentan a una amenaza grave que podría acabar con todos: las sombras. Son un enemigo común taimado y complejo porque se infiltra y manipula. Eso da pie a uno de los mejores guiones que he visto en una serie. No hablo de ciencia ficción, ojo, sino en general. Y soy un seriéfilo. Sin revelar mucho, diré que en ese capítulo descubrirás la diferencia fundamental entre G'kar y Londo, por qué en ese instante hay una barrera entre ellos. Es un detalle sutil, filosófico e ingenioso. A veces los detalles pequeños son los que marcan los mayores abismos. 

Diría que las mejores temporadas de Babylon 5 son la tercera y la cuarta, donde culmina la guerra contra las sombras. Lo único que no me gusta de esos enemigos es la estética de sus naves: simplemente, usaron un concepto oscuro y arácnido que provoca rechazo en nosotros. Habría preferido algo más ignoto, extraño. Incluso lovecraftiano. Sin embargo, cumple con su función de desagradar. 

La quinta temporada es más tranquila, con menos giros; pero se deja ver y cierra muy bien los diferentes arcos. El guion es magnífico y tiene continuidad. Detalles que se mencionan en los primeros episodios se resuelven bastante más tarde. Eso da cohesión, una armonía intensa que no se percibe tanto en otras producciones similares porque acaban perdiendo el rumbo antes de llegar al final. 

Me parece lógico que siga contando con un buen número de seguidores. Es una de las mejores del género y la recomiendo desde aquí. Muchos de sus conflictos diplomáticos son un reflejo de nuestras tensiones políticas, las cuales se mueven en terrenos complejos, grises; aunque se intente vender algo más simple al ciudadano.