Encontré la novela en una librería de viejo por ochenta céntimos, así que fue prácticamente un regalo. La adquirí sin pensarlo mucho porque la sinopsis despertó mi curiosidad: Norteamérica perdió el juicio y se sumió en la decadencia más absoluta. Los protagonistas —un guardaespaldas, una prostituta-esclava y un magnate— son la consecuencia de un entorno retorcido. No es casualidad que el título sea Ambiente; aunque tiene un significado más siniestro, como se verá.
«El titular del Times decía: Madre devora a su bebé; los restos de éste aparecían fotografiados en la página dos. Secretos sexuales psíquicos de los senadores, decía el segundo titular. La sección local no era nada nuevo. Dos bombas habían estallado en las torres Trade; ninguna de las plantas de Dryco sufrió daños. El brazo de la estatua de la libertad había sido volado; había una foto de la amputación. [...] El río Harlem estaba en llamas. El destripador de Hackensack había perpetrado su crimen número mil...».
La imagen de la estatua de la libertad amputada es clave: el mayor icono de una sociedad ha sido mancillado; representa el colapso civilizatorio. Parece que la intención de Womack es ir más allá de La naranja mecánica, una de las obras que inspiraron a ésta: las instituciones se han deformado por completo, las reglas se han degenerado hasta ser un cúmulo de violencia donde la vida carece de valor. Cada individuo se vuelve un auténtico superviviente, porque en cualquier momento puede ser asesinado en plena calle. Lo que tenemos aquí, por lo tanto, es un escenario dantesco bajo el que opera una trama sencilla.
El objetivo de los protagonistas es eliminar al jefazo de la empresa para quedarse con todo el pastel; es decir, matarlo. No hay subtramas y el estilo es directo, pero eso no quiere decir que se trate de una lectura fácil, ya que el idioma se subvirtió —incluso hay colectivos que desarrollaron un dialecto propio— y eso provoca que varios diálogos sean confusos. Las abundantes descripciones enumerativas, encargadas de generar una atmósfera caótica, también contribuyen a la dificultad. Intuyo que eso asfixiará a algunos lectores. Yo me acostumbré y no tuve problemas, pero quiero dejarlo claro: en Ambiente predomina... el ambiente, la exposición de un pueblo sumido en una decadencia absoluta. El foco está más en eso que en la trama.
Los límites son tan forzados que se percibe una cierta irrealidad: aunque una civilización se arruine, es muy complicado que llegue a esa situación tan exagerada. Hablamos de una ficción donde militares disparan alegremente por las calles hasta que son liquidados y saqueados; donde el protagonista se encuentra un esqueleto tirado por ahí y se dedica a patear el cráneo sin darle importancia alguna, como si fuese la lata de un refresco. Hay ejemplos más extremos, imágenes que el autor usa para impactar. Casi podría tomarse como una sátira de las distopías.
El título de la novela, sin ir más lejos, tiene doble significado: además del obvio, se refiere a un grupo de humanos llamados «ambientes» porque tienen deformaciones y mutaciones. En principio, surgieron por un accidente en una planta nuclear; pero luego se sumaron personas que escogieron ser ambientes por voluntad propia. Es decir, individuos que deciden automutilarse o modificarse, como la mujer de la cubierta que tiene clavos en la cabeza, porque han adoptado esos rasgos como una identidad cultural. La construcción de este universo distópico es muy detallada e interesante... de ahí que pesen tanto las continuas exposiciones del entorno.
La trama sabe entretener y cuenta con giros emocionantes. La segunda mitad del libro es mucho más ágil que la primera. Hay acción, descubrimientos, brutalidad. Womack no se contiene por nada ni por nadie: aunque resulte ofensiva para algunos lectores, usará cualquier idea que armonice con el relato. La parte problemática, a mí parecer, es el final: está bien construido, pero quizá no satisfaga a todos porque deja algunas incógnitas sin responder. ¿Es un mal final? No, y a mí me gusta así; pero comprendo que exaspere a algunos.
Ambiente es una obra con altibajos: tarda en arrancar, pero luego cumple; tiene varias partes confusas, pero también otras brillantes. No está mal para darle una lectura si te gustan las distopías. Al parecer, Womack escribió más novelas sobre el mismo universo. Yo de momento tuve suficiente. No creo que siga leyendo.

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