Hay autores que usan fichas para construir sus tramas: escriben diferentes situaciones en papeles —asesinato con veneno, peligro recurrente...—, los mezclan y usan esos elementos en el relato. Es un buen método para montar rápido novelas cortas si hay necesidad y plazos apretados. Master of Orion 2 podría usarse de manera similar, porque es un magnífico constructor de historias donde nunca sabes qué va a ocurrir. Cada partida es diferente a la anterior.
Empezaré con una leve explicación del juego para los pocos que lo desconozcan. Lo más destacable es que pertenece al género 4X. Si has jugado alguna vez al afamado Civilization, esto es casi lo mismo; la diferencia es que se desarrolla en el espacio. No en un planeta, como sucede en el genial Alpha Centauri, sino en varios sistemas estelares. Diferentes especies irán conquistándolos poco a poco para formar un imperio. Y una vez establecido, comenzará la diversión: espionaje, guerras, disputas territoriales, comercio, etc.
El número de clones que han ido apareciendo de Master of Orion 2 es abrumador. Todos intentan copiar la fórmula, pero ninguno logra captar las sensaciones que transmitía el original. Por eso se sigue jugando y disfrutando desde el lejano noventa y seis. En mi opinión, el que más se acerca —algunas personas afirman que incluso lo supera— es Interstellar Space: Genesis. Está a la venta en Steam si te interesa. A mí me gusta más Distant Worlds, aunque no creo que pueda considerarse un clon porque es en tiempo real. Me parece imprescindible, si quieres captar la esencia del clásico, que los combates sean por turnos.
Importante: existe una versión gratuita y modernizada del primero. Se llama Remnants of the Precursors y puedes descargarla sin problemas. Muchos la prefieren porque es un sistema más sencillo; hay menos micromanejo. La segunda parte, por desgracia, tiene demasiado: cuantos más planetas, más lugares para ordenar construcciones. Las colas de producción hacen que ese defecto sea tolerable, pero es comprensible que algunos busquen títulos donde no sea necesario realizar una tarea repetitiva. Podríamos decir que el micromanejo es lo único que lastra Master of Orion 2. No se me ocurre otra tara, ya que lo demás roza la excelencia incluso hoy. Por supuesto, aquí soy subjetivo: detalles como la superioridad de ciertas especies o la injusticia inherente al azar me parecen bien. Es más divertido así.
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| A medida que avanza la partida, habrá personajes que querrán unirse a tu imperio: administradores y capitanes. Cada uno ofrecerá diferentes ventajas, pero habrá que pagar un precio por sus servicios. |
El inicio, cuando comienzas a explorar los sistemas más próximos al planeta natal, es muy emocionante porque hay varios tipos de mundos. Algunos tienen gemas que aumentan la economía; otros, artefactos antiguos, y hasta es posible hallar inmensos planetas tipo Gaia con especies autóctonas que trabajarán para ti. Estos hallazgos son un buen motivo de guerra desde el principio, ya que otras civilizaciones estarán interesadas en ellos. También es importante descubrir qué especies van a estar en los límites de tu territorio: ¿serán amigables o belicosos? Si es lo segundo, quizá sea una buena idea priorizar la construcción de una flota defensiva.
En el medio juego empiezan a darse importantes descubrimientos tecnológicos, y el espionaje cobra una importancia mayor: los espías se usan para defenderse de agentes enemigos, robar avances científicos o sabotear edificios. Hay una especie muy odiada porque se especializa en esas infiltraciones. En esta fase de la partida pueden darse batallas interesantes, y lo que viene después, a pesar de lo oneroso que es controlar muchos planetas, tiene su dosis de tensión. El juego sabe entretener desde el inicio hasta el final, algo que no todos los 4X consiguen.
Esto no lo exime de volverse aburrido de vez en cuando, claro; pero tiene lo necesario para divertir la mayor parte del tiempo. Las especies están bien diferenciadas, son carismáticas, y casi siempre hay algo que hacer o planificar.
Definitivamente, Master of Orion 2 merece una remasterización tan buena como la del primero. Esperemos que llegue algún día. Y si no es así, siempre se podrá seguir con el original.


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