08 julio 2026

Supergirl

 


Como sabrás, esta película cosechó un buen número de críticas negativas. Algunas personas ven en ella un desastre de proporciones épicas, el fin del género de superhéroes, los cuatro jinetes del apocalipsis saliendo de la pantalla para segar las vidas de los espectadores. Mi opinión es diferente: se trata de una propuesta disfrutable con altibajos. Creo que hay varios factores que inclinaron la balanza hacia una recepción injusta. 

Es evidente que Supergirl no está a la altura de Superman. Eso es axiomático. Cualquiera se percatará de las taras y levantará una ceja en determinados momentos. Sin embargo, hay que valorar una obra en su conjunto, no condenarla por cuatro o cinco aspectos mejorables. Y ahí sí funciona: sirve para pasar un buen rato entretenido con un puñado de palomitas. Por supuesto, es legítimo que a alguien le guste más Supergirl a pesar de todo: se puede conectar más o menos con una obra independientemente de su calidad. 

Voy a destriparla, así que no te recomiendo seguir si aún no la has visto. Y lo que vas a leer son mis impresiones; no estoy aquí para ponerme unos laureles en la cabeza y sentar cátedra. Puedo equivocarme en algún aspecto porque no la vi más de una vez. 

Empezaré por el instante más controvertido: el final. La protagonista mata al villano, se venga por todos los crímenes que se mostraron antes. La muerte está justificada porque el guion se ocupa de ello. Es un recurso clásico: haz que un personaje sea terrible para provocar una catarsis en el espectador cuando fallezca de una forma espantosa. Yo no veo nada de malo en la acción a pesar de que plantee debates morales —eso es positivo, en realidad—, pero sí que hay un simbolismo subyacente que provoca rechazo. 

Kara mata al villano mientras lleva el traje de superheroína, lo cual desagrada con razón a algunos espectadores. Creo que el problema, por lo tanto, está en el símbolo, no en el acto. Hacer eso después de mostrar un Superman que irradia nobleza resulta disonante. Dudo que hubiese generado las mismas sensaciones si Kara no tuviese puesto el traje. En consecuencia, creo que el guión subiría mucho de nivel si Kara matase a alguien en el inicio o el nudo... y se abstuviese de hacerlo en el desenlace. Elección y evolución. Además, la compañera de Kara también se habría visto marcada por el momento. 

Esa compañera, Ruthye, me resultó algo pasiva. Incluso su línea argumental termina con languidez. De nuevo, ¿cómo podríamos mejorarla? Fácil: añadirle algún objetivo importante que se cumpla y tenga algo de peso. Es decir, que su presencia sirva para algo más que esconderse bajo una mesa. Y luego está Lobo. A mí no me disgustó, pero sí pienso que su última aparición sobra por completo. Debería ser alguien que pasase por ahí y luego se marchase sin importarle lo más mínimo qué suceda luego. Eso transmitiría bien su personalidad. 

Tampoco me gustó demasiado cómo está repartida la acción: al haber tanta a lo largo de la trama y ser intensa, las escenas culminantes del final pierden un poco de fuelle a pesar de ser más épicas. 

El guion tiene problemas, vaya. Doy por hecho que lo sabían y, por el motivo que sea, decidieron seguir adelante. Esperemos que esto no ocurra en el futuro. 

Después de todo lo que expuse, ¿por qué afirmo que es disfrutable? Porque me mantuvo entretenido las dos horas que duró, ni más ni menos. Y eso, la capacidad de captar la atención y divertir, basta para que le dé un aprobado. No todos los filmes van a mantenerte pegado a la silla desde el inicio hasta los créditos finales. Además, puedo ver la intencionalidad detrás y me parece sugerente. Ten en cuenta que no leí el cómic, así que no sé qué concomitancias tendrá con él. Me limito a la película porque debe sostenerse sola. 

La estética me parece buena: el vestuario de los personajes y el aspecto de las naves —muy western espacial— comunican una excelente atmósfera de entornos decadentes, lugares donde el pillaje es el pan de cada día. Las canciones escogidas para los momentos de acción también acompañan adecuadamente, y el ritmo no te permite aburrirte. En medio de eso está Kara, un personaje emblemático que está lastrado por la melancolía, lo cual la lleva a arriesgarse y ser vulnerable. El espectador sabe que resolverá la situación, pero con una pátina de ebria desidia. Eso la separa un poco de otras heroínas del género. Y los actores no lo hacen nada mal. 

Cumple su objetivo. ¿Podría haber sido mejor? Sí, mucho. ¿Podría haber sido peor? Sí, mucho. Si tuviese que valorarla cuantitativamente, le daría un seis. 

Lo que me apena es que veo en ella una oportunidad perdida para hacer algo memorable; un personaje desencantado porque ha perdido todo su mundo da mucho juego, amén de que conecta con la desesperanza de una generación que vio frustrados sus sueños. Creo que habría sido fascinante comenzar con una Kara taciturna que no ve sentido en nada y, poco a poco, ir dándole un objetivo por el que vivir: tomar la bondad como elección consciente. Esta película sería, así, la historia de cómo Kara llegó a comprender a Superman antes de reunirse con él. Es lo que ha hecho, realmente; pero no de la mejor manera. 

No creo que este batacazo suponga un escollo muy grande para DC, pero varios seguidos sí que representarían un obstáculo. A mí me gustaría mucho ver a Superman y Batman juntos, colaborando. Espero que eso no se diluya. 

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