Reseñas literarias y artículos culturales

miércoles, 27 de mayo de 2026

Una cabecera cascabelera


La imagen que ves arriba fue la segunda cabecera de mi blog durante un lustro, quizá más; por lo tanto, pensé que ya era el momento de renovarse; me aburría entrar aquí y encontrarme siempre lo mismo. Recuerdo el trabajo que me costó escoger esas letras y ponerlas con el Gimp, porque soy un negado para esas cosas. Aunque no quedaron del todo bien, creo que conseguí mi objetivo: transmitir seriedad e hilaridad al mismo tiempo. La pintura, por cierto, es de Mike Davis, un reconocido surrealista estadounidense. 

Quizá te estés preguntando cuál fue la primera. Era de Mark Ryden. No la encontré por internet, así que fui a Wayback Machine, una página que permite ver cómo era una web hace años. Y ahí la tienes. 

¡Qué recuerdos me trae! Falta un poco del lado derecho, por eso el título no está centrado, pero es ésa. Ha venido desde el lejano dos mil quince para mostrarse de nuevo en casi todo su esplendor. Soy consciente de que mi trabajo de diseño era... cutre y descuidado, pero bastaba para un lugar underground como éste. 

Hallar la tercera fue un auténtico quebradero de cabeza, ya que puedo ser perfeccionista hasta el absurdo; así que durante varios días no fui capaz de pensar en otra cosa. Primero se me ocurrió poner a Alonso y Sancho sobre Clavileño, pero tras ese concepto hay una connotación de burla que me incomoda. No quiero que nada me moleste en mi propio espacio; esto es mi santuario. Deseché, pues, esa idea a pesar de que no se vería mal. 

Pero ¿qué usar entonces? Se me vino a la cabeza un cuadro de Leonora Carrington, Ulu's Pants. Es una de mis pinturas favoritas por la enorme imaginación que irradia; es como un contenedor de historias a punto de estallar. Busqué el cuadro, pasé varias horas escogiendo las letras y el tono adecuados, lo coloqué aquí... y no me convenció. La atmósfera de ensueño, espectral, lucía horrible en un blog de fondos grises. Era como si alguien hubiese pegado una pegatina en la parte superior. Eso me apenó porque el cuadro, como dije, me entusiasma; pero necesito que quede bien y transmita unas sensaciones muy concretas. Tras dudar unas horas, decidí quitarlo. 

Por un instante, pensé en regresar a la seguridad de la cabecera antigua; pero no iba a rendirme fácilmente. 

Busqué y busqué en internet hasta dar con un cuadro que me hizo muchísima gracia. 

Como puedes ver, es la versión críptida de George Washington cruzando el Delaware. Éste sí que estuvo a punto de ser la cabecera definitiva; sin embargo, hay dos cosas en él que me disgustan: primero, aun siendo una parodia, no quiero ninguna bandera en el título de mi blog —la Jolly Roger sería la única excepción—; segundo, corro el riesgo de ser confundido con un ufólogo o algo similar. No es que me importe mucho, pero prefiero que haya un cierto nexo entre la imagen y el contenido. En consecuencia, la imagen se fue por el desagüe. 

Después de más búsquedas infructuosas, volví a repasar la obra de Mike Davis: él podía ser un buen heredero cabeceril. Estaba seguro de que alguna imagen suya serviría. Y así fue. La obra se llama Missing Pieces. 


Creo que, de entre todas las imágenes que probé, es la que mejor armoniza con los colores grises del blog; empero, no terminaba de gustarme. Desconocía el motivo. Le puse unas letras fabulosas, la dejé varios días, vi que quedaba fetén... y seguía sin hacerme gracia. Al final descubrí por qué: el gris sobre gris, añadido a una pintura invernal, le daba al blog un toque monótono, sobrio y melancólico. Es cierto que yo puedo ser algo taciturno en algunas ocasiones, pero no tanto. Quizá en otro blog podría ser adecuada. Aquí no; aquí es aburrida. Ese traje elegante no es para mí. Ahora bien, debe quedar claro que la pintura es magnífica, las cosas como son. 

Estuve a punto de rendirme de nuevo, incluso pensé en cambiar el diseño del blog para que el arte de Leonora conectase mejor. Y entonces recordé una de las primeras imágenes que consideré usar cuando creé este sitio: un cuadro de Ernst que tiene un monstruo gracioso. Si no me equivoco, es la representación del miedo al fascismo que había en aquella época. O sea, queda perfecto también para ésta. Lo malo es el tamaño: si pongo el cuadro completo, el título queda perdido e ilegible, y tampoco quiero que la imagen domine, pues el protagonista debe ser el texto. En consecuencia, usé sólo la mitad. Sin pensarlo mucho, puse unas letras cualquiera y lo subí con el convencimiento de que tampoco me iba a gustar. Me equivoqué. Me encantó. Representa a la perfección todo lo que quiero transmitir. Es el emblema perfecto para este rincón de internet. 

Le puse otras letras para evitar la cutrez extrema cuando vi que era la imagen elegida. ¿Resultado? Difícil de mejorar, al menos para mí. Y así es como el blog llegó a la tercera cabecera. Momento histórico. ¿Será la última? 

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