Reseñas literarias y artículos

sábado, 3 de enero de 2026

Tres corazones y tres leones

 


Uno de los pioneros en introducir el concepto del Orden contra el Caos en la novela fantástica fue Poul Anderson. También fue uno de los que dieron comienzo al ahora manido recurso del multiverso, ya que el protagonista se mueve entre dos dimensiones superpuestas y es fácil imaginar que podría haber otras. Evidentemente, este autor sirvió de inspiración para alguien muy conocido: Moorcock.  

Pienso que Moorcock le sacó mucho más jugo a esos conceptos, los amplió a lo largo de muchas obras; pero la novela de Anderson tiene un encanto especial y merece ser leída aún hoy. Además, su sencillez logra que sea una opción excelente para alguien que quiera adentrarse en la fantasía. La estructura es lineal y las criaturas que aparecen son archiconocidas: un dragón, un trol, un hada... Por lo tanto, es fácil imaginárselas de golpe sin necesidad de descripciones dilatadas. Incluso el mundo presentado resulta sencillo de asimilar, porque recuerda a las leyendas del nuestro y hay un evidente maniqueísmo: Orden, los buenos; Caos, los malos. Aquí no está la ambigüedad mostrada luego por Moorcock. 

El protagonista, Holger, comienza en nuestro mundo: es asaltado por alemanes en un contexto bélico. Justo antes de morir, aparece en el otro lado —o cruza el umbral si eres fan de Campbell—, y se encuentra con un caballo y una armadura de caballero. No sólo eso: pronto averigua que tiene unas habilidades marciales fuera de lo común, como si en ese lugar fuese alguien de suma importancia. Esto me recuerda a los protagonistas de Las crónicas de Narnia, los cuales ven aumentadas sus habilidades al cambiar de universo. Es una idea que me resulta sugestiva, pero debe tenerse en cuenta que puede anular una evolución marcada. 

De todos modos, en Tres corazones y tres leones, título que hace referencia a la heráldica que aparece en el escudo de Holger, no es necesaria esa evolución, ya que se trata de un personaje emblemático y desconocedor del entorno, lo cual sirve para ir presentándoselo al lector sin dificultad, en pequeñas dosis. En consecuencia, la novela puede ser leída con rapidez. Es perfecta para descansar de algo más denso y complejo. 

El héroe y sus compañeros: la doncella-cisne
y un enano

Si tuviese que buscar aspectos negativos, resaltaría dos: la ingenuidad de Holger y la sensación de que todo es un topicazo. Lo primero ocurre porque a Holger se le escapan obviedades, pues no se percata, al principio, de que no debería hacerle caso a una bruja y se mete de lleno en la boca del lobo; y lo segundo, porque las criaturas y situaciones ya se han mostrado decenas de veces en películas, series, cómics y novelas recientes. La obra no envejeció bien en ese sentido. Aun así, me sigue pareciendo interesante para ahondar en el género y como entrada al mismo. Y, por supuesto, siempre cabe la posibilidad de que conecte contigo por una cuestión de gusto personal. No deja de ser un pequeño libro de caballería lleno de acción y peligros, algunos de los cuales, hay que decirlo, se resuelven de manera insatisfactoria, excesivamente simple. 

A mí, en general, me pareció una lectura agradable con un desenlace sobresaliente; aunque me habría gustado conocer un poco más la facción del Orden, algún personaje trascendente que sirviese de contrapeso a la villana artúrica Morgana. 

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